El ordenador llevaba meses fundido

El ordenador del taxi embestido cerca del aeropuerto de Sevilla llevaba meses fundido.

Los informes de la caja negra del coche revelan que el cuadro digital de mandos estaba averiado.

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El ordenador de a bordo del taxi que sufrió el pasado 7 de febrero la embestida de un camión tráiler tras quedarse parado en mitad de la A-4, falleciendo en el acto una pasajera, no pudo avisar al taxista de que se le estaba agotando la gasolina porque el cuadro de mandos llevaría meses fundido y sin reparar.

ABC de Sevilla ha podido conocer detalles esenciales de los primeros informes periciales que maneja el Juzgado de Instrucción 1 de Sevilla y que arrojan algo de más luz sobre las posibles causas del fatal accidente, explicando en buena medida la imputación provisional por presunto homicidio imprudente —culposo, en ningún caso doloso— contra el conductor del taxi que se habría quedado sin combustible en mitad de la autovía.

El coche siniestrado cuenta con una caja negra que registra todas sus incidencias históricas. El examen de los datos extraídos de dicha caja es lo que ha permitido a los expertos concluir que el cuadro llevaría inoperatívo desde el año pasado por una avería, con lo que el ordenador del vehículo no habría podido avisar al conductor del problema de repostaje.

Ni el vehículo habría podido avisar de la falta de gasolina ni el taxista ver la aguja sobre el indicador de reserva.

 

Hay que tener en cuenta que el cuadro de mandos en los modelos Toyota Prius es 100% digital, por lo que el taxista habría estado conduciendo sin visualizar la aguja del indicador de gasolina y de reserva del coche, con los riesgos que ello comporta. De hecho, el Reglamento General de Circulación impone multas de 200 euros a todo el que se queda sin combustible en carretera obstaculizando el tráfico. En el caso de un taxista, y más cuando está prestando un servicio público, la responsabilidad sobre el control del combustible resulta mucho mayor.

La información extraída de la caja negra es la que descartaría, de entrada y de raíz, la hipótesis de que el cuadro de mandos hubiera podido estar operativo y resultar dañado a consecuencia del brutal choque sufrido al ser arrollado por el tráiler que transportaba naranjas.

El siniestro se produjo el pasado 7 de febrero hacia las 11 de la mañana. El taxista llevaba a un matrimonio al aeropuerto San Pablo cuando el vehículo se quedó parado en el carril central de la A-4. Pese a las buenas condiciones de visibilidad, un camión no pudo esquivarlo falleciendo en el acto la pasajera. Salvaron la vida tanto el marido de la víctima, un ciudadano de nacionalidad francesa, como el conductor, en libertad y pendiente de pasar por quirófano por las secuelas del choque.

No paró bruscamente

Los primeros informes periciales descartarían que el motor se hubiera bloqueado provocando una repentina y brusca paralización del taxi en mitad de la autovía. Una vez agotado por completo el combustible, todo apunta a que la batería del coche habría permitido al vehículo seguir avanzando. Después, y en punto muerto, la velocidad habría ido decreciendo hasta quedar el taxi parado por completo en mitad de la A-4, un escenario mortal de auténtica pesadilla.

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